Viernes, 24 Agosto 2018 12:16

Carme Ruscalleda

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De-autor Barcelona michelin

 

Esta vez vamos a contar nuestra visita al restaurante estrellado de la única mujer que ostenta el máximo reconocimiento  de la guía roja, Carme Ruscalleda. Que aunque en en breve cerrará sus puertas creo que es justo, a modo de recuerdo al menos, plasmar la visita a su restaurante.

El restaurante está situado en un pequeño pueblecito costero, con unas magníficas vistas al mar.  Tiene un mérito enorme porque lo alejado y pequeño del lugar hacen que la visita sea ex profeso.

Nos sentaron en una mesa redonda y amplia, y nos trajeron las cartas. El menú que se servía el día de nuestra visita era el menú pictórico. Un menú en el que cada uno de los platos estaba inspirado en una obra, o una corriente pictórica.

Empezamos con el arte figurativo balear. El arte figurativo representa objetos existentes en la realidad, por contraposición al abstracto, y en este caso lo de balear debía ser por la sobrasada. Un plato muy umami gracias a la sobrasada y los tomates.

Seguimos con el abstracto catalán, representado por una coca de piquillos, cebolla, fresa, caviar de berenjena. Imposible mezclar todos los sabores por ir separados sobre la coca y se degustaban por separado. No demasiado interesante.

3 1 Copy3 2 CopyEl tercer pase fue el realismo mágico belga, representado por el conocido “hombre con manzana en la cara” de Magritte, macarron de manzana relleno de apio, fuá micuit, manzana y merengue. Rico pero… es digno de un tres estrellas michelín?

 

 

brandada de bacalaoMondrianEl cuarto plato fue una representación del neoplasticismo holandés. Movimiento encuadrado dentro del arte abstracto donde existen planos creados por líneas y colores planos y primarios, cuyo máximo representante fue Mondrian. El plato era una brandada de bacalao cubierta por una gelatina con los colores hechos de pimiento. De acuerdo que el plato es una recreación casi perfecta de una obra de Mondrián. Pero… es lícito sacrificar el sabor en pos de la presentación. Obviamente la exigencia de una capa encima, unido a la textura firme de la brandada provocaba que sin ser mala, no fuese la mejor brandada posible. Posiblemente hoy recuerdo el cuadro pero he olvidado la brandada porque no era memorable.

Algo parecido ocurrió con el siguiente plato donde para poder conseguir recrear un girasol del inmortal holandés, para representar el postimpresionismo, hubo que recurrir a una corola fabricada de pasta, que se dejó en una cocción anterior al dente y que desmerecía unas colas de langostino y salsa de azafrán. Una vez más sacrificio del fondo por la forma. Eso si, muy gracioso el detalle de las tres pipas en el centro de la flor, como debe ser en un girasol.

Seguimos con una sopa borsch, con yogur, pan negro, eneldo y papada de duroc, para representar el ingrávido judío y ruso representando en el pan negro la cabeza de toro de una cuadro de Chagall. Una sopa cremosa de setas, lentejas y tupinambo representaba el expresionismo abstracto estadounidense al más puro estilo Pollock. Y una gamba, con mole verde, hojas y flores el realismo mágico mejicano.

LubinaWarholEl pescado fue una lubina. En este caso fue al contrario. La lubina estaba muy buena y en su punto de cocción, sin embargo para acercar este plato al pop-art de Warhol se acompañaba de un crujiente de plátano que no aportaba nada al plato.

El plato de carne estuvo representado por un cilindro de ciervo, alcachofa, zanahoria, sharoni y cacao. El estilo a evocar era la poética de las máquinas. La era industrial, por ello el ciervo estaba montado como un cilindro para imitar una máquina de tren. Un plato que no decía demasiado.

Chocolate en texturasLa guitarra cubista de PicasoY en el apartado dulce, Dalí como representante del surrealismo ampurdanes con una versión de queso con membrillo con queso azul. Unas texturas de frutos rojos imitando el arte japonés y unas texturas de chocolate imitando la guitarra cubista de Picasso.

 

 

El paisaje en un platoEl paisaje en el espejoPero lo que me encantó fue un plato que llamaron terrarismo cercano. Se veía una imagen en el espejo del mar, una cerca de hierro y un árbol y eso mismo venía representado en el plato. Sin embargo, pese al mérito que me parece trasladar el lugar al plato, no hubo ni una indicación por el camarero, ni por el jefe de sala, ni por nadie. Si el plato tiene un relato que aporta un valor... porque no ponerlo en valor. La sensación fue un poco desconcertante.

Sin duda visualmente el menú es precioso, pero gustativamente se ve un sacrificio del sabor en pro de la vistosidad. Lo cual unido a una absoluta falta de explicación de ningún plato, ni en cuanto al contenido, ni en cuanto al referente artístico evocado, (todo el trabajo de búsqueda del cuadro representado se ha realizado después de abandonar el restaurante), el uso de un único tipo de pan para toda la comida y lo oscuro de la sala… me hace considerar que no vale lo que cuesta, sin embargo existe un trabajo y un producto (gambas, fuá, ciervo, lubina…) que si bien no justifica la totalidad de la cuenta, si una buena parte de ella.

Por todo ello dentro en la clasificación de los triestrellados españoles, desde mi punto de vista, éste está el penúltimo.

Información adicional

  • Precio medio p/persona: más de 100€ (sin vino)
Leído 242 veces Modificado por última vez en Martes, 26 Marzo 2019 22:07
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Desde que tengo recuerdos, siempre has estado a mi lado, e incluso antes de lo que puedo recordar. En tu nombre y siempre junto a ti he vivido; y muchas son las vivencias en las que siempre apareces. No hay día en que no piense en ti, y si un día no te he visto... no ha sido lo mismo.


Por ello, hoy, creo que estoy preparado para reconocer la importancia que tienes en mi vida, es más, reconozco que sin ti no entiendo la vida. Y por ello quiero publicar este blog para que todo el mundo lo sepa.

LoGourmet