Jueves, 27 Septiembre 2012 08:36

El Café del Norte

Valora este artículo
(0 votos)

la entrada

Clasica Valladolid Correcto

 

Muy pocos locales en el mundo pueden decir que tienen a sus espaldas más de 150 años de historia, pero muchos menos son los que durante esos 150 años han sido un referente en la oferta hostelera de una ciudad.

 El café del norte abrió sus puertas en 1861. Para hacernos una idea en Estados Unidos estaban en la guerra civil entre norte y sur, en Italia estaban pensando unir los pueblos y hacer un país, en Francia tenían un emperador llamado Napoleón, y Alemania tenía crisis de identidad. No había ni automóviles, ni electricidad, ni teléfono... por no haber, ni siquiera estaba el Ayuntamiento de Valladolid tal y como lo vemos hoy desde el restaurante.

Pese a su edad, el restaurante está totalmente modernizado. Nada más entrar se ve la barra que ocupa toda la longitud del local en su mitad derecha siendo la parte izquierda la elegida para las mesas donde poder beber algo. Al fondo del local hay una especie de club de ambiente íntimo y donde se puede tomar una copa. Junto a este espacio hay unas escaleras por las que se accede al restaurante. Hay dos comedores, uno con vistas a la Plaza Mayor y otro que da a un patio interior. Las mesas están elegantemente vestidas, y totalmente montadas.

Alubias con almejasExisten varias posibilidades tanto para comer como para cenar. Hay un menú diario, otro de festivos y vísperas, y por último se puede comer a la carta. He probado las tres opciones. En todas ellas el comienzo fue siempre el mismo. El jefe de sala nos recibió al llegar al comedor y nos acomodó en una de las mesas, nos entregó la carta y el menú y nos comentó lo que había a mayores.

En todas las ocasiones la calidad de la materia prima ha sido excelente. Tanto de menú como de carta. Destacar un guiso de patatas con bacalao y un chuletón a la plancha impresionantes. Sin duda los guisos son uno de los puntos fuertes de este restaurante, como he podido comprobar por unas alubias blancas con almejas y gambas o un rabo de toro que sin ser sobresaliente si que cumplió con soltura la faena. Otra ventaja de esta calidad del género es que cuando no se manipula, éste por sí solo triunfa. Como en el caso del chuletón que os comentaba, o unas verduras a la plancha, que si bien a mi que soy de buen comer me pareció un poco escasa la persona que lo pidió salió plenamente satisfecha. Otro ejemplo soberbio de plancha es un pulpo que tienen, que si bien estaba un poco duro de sabor estaba exquisito e iba acompañado de uno de los mejores purés de patata que he probado en mucho tiempo.

Los postres, caseros en su mayoría, también están a la altura. Leche frita, natillas, panna cotta, o sorbetes. Todos ellos con ese sabor auténtico de los postres no industriales.

Si todo fuese así sería un establecimiento puntero ya que por ubicación, cuidado de la sala, atención y cocina sería una maravilla. Sin embargo hay un pequeño fallo y es la diferencia existente en ocasiones entre lo que pone en la carta, que es lo que te hace decidirte por un plato, y lo que después viene en el plato.

el pulpoEn la primera ocasión mi señora pidió unos guisantes, ya que recién estrenada la primavera apetecía probar un producto con una gran estacionalidad. Sin embargo en lugar del los clásicos guisantes con jamón lo que vino fue un plato de guisantes, gulas y gambas. Ni a mi señora ni a mi nos encantan las gulas pero además es que estoy seguro de que si llegan a avisar y solicitamos que no las echen, habrían podido quitarlas ya que se añaden en el último momento. Sin embargo encontrarnos con ese ingrediente no solicitado fue un poco desmotivador.

En la segunda visita pedimos un revuelto de pisto. El pisto, es un guiso de calabacín, pimiento y tomate que en ocasiones puede llevar cebolla, o ajo y a veces no. Si añadimos berenjena obtendremos la famosa ratuil (rattatuille) que tan de moda ha puesto Disney. Sin embargo esto era básicamente calabacín y berenjena, sin apenas pimiento y nada de tomate. Con lo que el sabor verde e intenso de la berenjena y el calabacín (ambos con piel) resultaba demasiado agresivo y no recordaba para nada al pisto. En esta visita también salieron unas carrilleras que no nos sabían bien y devolvimos a la cocina.

leche fritaY por último el tercer día pedimos una ensalada de pimientos asados con lascas de bacalao con vinagreta de aceituna negra. Ese nombre tan sugerente evoca al esgarrat valenciano, donde el dulzor de las tiras de pimiento morrón asado se pelea con el salado del bacalao y es la vinagreta con su humor ácido quien viene a poner paz en la liza. Y sin embargo... los pimientos eran testimoniales, y de piquillo de lata, las lascas de bacalao eran lonchas y el aceite de aceituna negra olía y sabía a hierbabuena. O sea que comimos hierbabuena con forma de pimiento, hierbabuena con forma de bacalao y trocitos de patata cocida con sabor a hierbabuena. Ojo, que el sabor no me disgusta. Pero para servirme eso sugiero nombres como "Tabulé al esgarrat" o "Ensalada libanesa de pimientos y bacalao al aroma de hierbabuena".

Por esos pequeños escollos una experiencia que hubiese sido redonda, no lo fue. Realmente la cocina es buena y la comida también. En cuanto al precio, si tenemos en cuenta que las opciones de menú son bastante asequibles a la par que amplias y si consideramos que aun estando en medio de la plaza mayor, con una atención que no hay en otros de alrededor, comiendo de carta  no se supera los 50 euros por persona (sin vino), me parece una opción interesante.

En resumen, un restaurante que por su historia, su saber adaptarse a los tiempos y por su magnífica puesta en escena es una opción totalmente correcta tanto para comer a diario con su menú como para celebrar en una ocasión especial con amigos o pareja.

Información adicional

Leído 3660 veces Modificado por última vez en Martes, 02 Octubre 2012 16:00

1 comentario

Inicia sesión para enviar comentarios

Desde que tengo recuerdos, siempre has estado a mi lado, e incluso antes de lo que puedo recordar. En tu nombre y siempre junto a ti he vivido; y muchas son las vivencias en las que siempre apareces. No hay día en que no piense en ti, y si un día no te he visto... no ha sido lo mismo.


Por ello, hoy, creo que estoy preparado para reconocer la importancia que tienes en mi vida, es más, reconozco que sin ti no entiendo la vida. Y por ello quiero publicar este blog para que todo el mundo lo sepa.

LoGourmet